Desde niño, mi vena hiperactiva y curiosa me ha llevado a tener el más variado abanico de intereses, tanto que me tacharon de “voluble”. Pero el tejido de hilo rojo de mi vida siempre ha sido la naturaleza.
Crecí entre las olas del mar y los picos de las montañas, aventurándome, explorando y observando la naturaleza y su increíble encanto.
Mi madre, naturalista, me ayudó a comprender sus secretos; mi padre, ingeniero y marinero, me enseñó el pensamiento lógico para aprender a explotarlos.

Mi nombre es Riccardo y me han llevado por la vida los aromas del mar y la brisa de la montaña.

  • Regatista
  • Geólogo
  • Meteorólogo

No soy regatista

Me inscribí en mi primer curso de vela en el club náutico a los 13 años. Sentí la necesidad de entrar en ese mundo, para continuar con el legado de mi familia. Una carga que nadie me ha impuesto en realidad, sino yo mismo. Mi padre fue marinero y campeón en la juventud, y al igual que él, mi abuelo y mis tíos; ¿Cómo no cumplir mi destino? Entonces, volví a poner el 470 de mi padre en el agua y luego pasé al equipo competitivo de láseres, a regatas a bordo de francotiradores y con un equipo familiar.

Terminó siendo una de mis mayores pasiones, a pesar de que no estaba jugando exactamente a vela. Con el tiempo me di cuenta de que mi papel en el mar, mi destino no era el de un marinero profesional, sino el de un analista, un estratega. Estaba tan fascinado por la estrategia de carreras que traté de convertirla en una carrera.

No soy geólogo

Estudié Geología en Padua y esto es un hecho. Pero al final de mis estudios, a punto de entrar en el ámbito laboral, traté de emplear los conocimientos científicos que había adquirido en el campo de la vela, para ofrecer un enfoque "geológico" a las regatas. Este fue también mi intento de convertir una pasión en un trabajo igualmente emocionante.

Así comenzó mi rol como “Estratega del Clima” y, en 2014, el Proyecto Geosinertec. Con esta marca quería ofrecer mi experiencia en estrategias de regatas y al mismo tiempo ofrecer mis servicios como geólogo.

Si lo miras de esta manera entonces sí, soy geólogo, pero aplicado al análisis ambiental. Soy geólogo, pero uno que se ha prestado a la meteorología y al deporte.

No soy Meteorólogo

A medida que fui adquiriendo un poco de notoriedad y autoridad, la gente empezó a llamarme "meteorólogo", una etiqueta que, como muchas otras, nunca se había sentido tan cómoda. La meteorología es una variable crucial, pero ciertamente no la única, para encontrar la estrategia de carrera perfecta.

Asisto a profesionales que necesitan una comprensión ambiental de 360 grados para sus actividades. Mi competencia en física terrestre me permite comprender los fenómenos locales, reduciendo la brecha entre lo que predicen los modelos meteorológicos y lo que realmente sucede.

La etiqueta correcta

Siempre he tratado de encontrar mi camino en el campo de la ciencia, una de mis mayores fascinaciones. Pero los posibles campos de aplicación me parecían tan infinitos como mis intereses. Estaba obsesionado con encontrar mi verdadero talento, un camino claro que me llevara a definir quién era realmente.

Hoy puedo decir con orgullo que no creo que tenga necesariamente un talento específico. Sin embargo, creo que tengo la habilidad de adaptar mis habilidades y competencias a campos y mercados aparentemente muy diferentes. A medida que crecía profesionalmente, me convertí en una especie de camaleón: aprendo haciendo y puedo ser útil para las personas con las que me relaciono, pero sin especializarme nunca.

La sociedad trabaja con etiquetas, pero ni siquiera yo podría ponerme una definida. Quizás sea precisamente esta la clave de mi personalidad laboral: mi eclecticismo. Una característica que ciertamente no facilita mi posicionamiento en el mercado, pero que permite una transferencia continua de experiencia y habilidades. Más aún, me permite mantener ese deseo de explorar, experimentar y afrontar retos que llevo conmigo desde que era niña.

El Dream Team

Gracias a mis habilidades para establecer contactos y mi enfoque interdisciplinario y multidisciplinario, a menudo me he encontrado en presencia de personas con más talento que yo. Quizás mi mayor objetivo siempre ha sido reunir estos talentos y armar un equipo sólido, competente y heterogéneo para apostar y liderar, con la estrategia adecuada por supuesto.

Para mí, este siempre ha sido el mayor desafío, el que trato de enfrentar todos los días. El éxito no proviene de proyectos, productos, ideas o dinero, siempre es una cuestión de personas, relaciones y equipos.

La búsqueda del “equipo de ensueño” es el desafío más importante de todo emprendedor y la clave es no dejar de buscar nunca.